A veces creemos que le hacemos bien a los demás, y no nos detenemos a pensar cuanto pesan nuestras palabras en ellos.
Hoy voy a hablar del acompañamiento del dolor, todos los que han perdido a un ser querido, sabrán a que me refiero.
¿Han escuchado la frase "Te acompaño en tu dolor"?
¿De verdad acompañamos en su dolor al deudo?
¿Cuanto tiempo llevamos el luto por el?
¿1 año? ¿6 meses? ¿1 semana? o ¿media hora?
Acompañar en el dolor a los deudos no es:
Estar un ratito con ellos en el velorio, y después salir corriendo por que se tiene un "compromiso"
No es ir a dormirse a las capillas de velación.
Tampoco es ir a socializar y saludar a todos los que no habías visto en 5 años.
No es acompañar al entierro y después desaparecer de su vida.
No es que después del velorio te vayas de antro y publiques tu parranda a sabiendas que el deudo verá tu publicación.
"Te acompaño en tu dolor"
Es algo más profundo que sólo una frase, es sentir dolor genuino por la pérdida irreparable de aquella persona, es sentir pesar por la ausencia de quien ya no está, es acompañar en el silencio a ese deudo que no sabe cómo reaccionar a tan inusitada popularidad repentina, aunque tristemente, sólo dura 2 días, y después todos se van.
Acompañar en el dolor es: quedarse hasta que ya no tengas fuerza, pero no quedarte a esperar, sino a dar, y a dar de ti, un abrazo, una ayuda, de cualquier tipo, un trámite, o acompañar a hacer un trámite, a veces no sabemos que (en caso de que ya se tenga todo el paquete funeral y el panteón) los empleados de las funerarios son más fríos que los muertos, a veces déspotas, los deudos, no saben hacia dónde ir, que decir, que papelería llevar, y los hacen dar vueltas innecesarias, ¡¡cuando ellos sólo quieren clamar al cielo un poco de piedad a su dolor!! ahí entra el "Te acompaño en tu dolor"
¡¡Y que se nos note!! Seamos empáticos con el dolor ajeno, algún día sabremos de que se trata, y ese día vamos a querer que la tierra se detenga.

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